jueves, 25 de enero de 2018

Mi alta. Enzo y Gabriel (parte V)


....
Llegaron buenas notícias, por fin!!!

Pero no cantemos victoria, de la misma manera que se sube alto, se cae en picado,...

El estómago de Enzo empieza a funcionar como debe, por fin una buena noticia, nos reciben los doctores en la UCI, con alegría.

Ha tolerado 1 cc de tu leche!! Un hilito de ilusión empieza a verse en mis ojos.

Su médica, me enseñó a tener los pies en la tierra, durante nuestra estancia en Cuidados intensivos, aunque me veía destrozada, nunca me dejó ser" completamente feliz", en los momentos que se podía. Nunca me dejo bajar la guardia y soñar, debíamos ser conscientes de la situación de lucha por la que pasaban nuestros pequeños.

Y entrecomillo esto, porque fue una mujer muy prudente en todo momento, aprendí de ella que hasta no tener la seguridad de que todo iba bien, no me lo diría.
Nunca tuve un consuelo falso por su parte, algo que le agradezco hasta el infinito, como todo lo que hizo.
En esos momentos, aunque las familias deseemos oír otra cosa, lo último que necesitamos son falsas esperanzas, nunca se sabe que puede pasar, a veces las cosas se tuercen. Es algo más, de las tantas cosas que aprendí  durante mi estancia en Madrid........

Cita:
Durante uno de mis días en la sala de espera, vi a unos ancianos muy nerviosos buscando las incubadoras, se acercaron a mi buscando información, les pregunté si el bebé estaba en UCI  o en cuidados medios, y me respondieron:
Es muy chiquitín y acaba de nacer!!!, les indiqué donde debían de ir.
Salieron llorando, me recordaron de mis abuelas. 
 Nuestro mayores, sufren tanto o más que los padres, a ellos, se les añade la desinformación, el desconocimiento de las nuevas técnicas, y la mochila de experiencias  sufridas que llevan a la espalda.
El caso es que me dieron mucha pena, les miraba y les miraba, no me pude contener y allá que me fui a consolarles, como si estuviera yo para consolar a  alguien.
Pero bueno allá que fui.
No os preocupeis 
Les dije:
 Mis bebés también han sido muy pequeñitos y ahí van poco a poco creciendo, aquí hay muy buenos profesionales, que tienen el milagro para cada caso!!
Para el nuestro ya no va a haber milagro, ha muerto!! Me respondieron


Sentí como si de un palazo me enterraran en un hoyo, fueron unos días horribles, no me quitaba de la cabeza a esas pobres personas, a esa pobre madre.
Y  en mi mente empezaron a rondar  mil y una preguntas horribles durante toda esa semana.
Decidí que no volvería a preguntar a nadie, ni a intentar ayudar, las cosas podían cambiar en cuestión de segundos y allí habían situaciones verdaderamente duras, y yo ya tenía bastante con la mía.
Así que egoístamente había que encerrarse en su situación y mirar hacia adelante, sino te hundías.
Este consejo me lo dio una auxiliar de enfermería a la que también guardo muchísimo cariño.


..... Seguimos en la UCI, los médicos se acercan a nosotros y nos dicen: 

 Enzo ha tolerado la leche, parece que la enterocolitis se ha frenado ( por decirlo de alguna manera), vamos que se ha curado, que no ha ido a más.

 Otro de los dones de su doctora, era alabarme y motivarme en lo que hacía.

Me dijo que ellos habían hecho una parte,en cuanto a la enterocolitis, con los antibióticos pero que el mérito era mío y de Enzo. Yo por ofrecerle las propiedades de mi leche, y él por su lucha tenaz.
En otro post os hablaré sobre mi lactancia.
Fui consciente de  lo importante que  fue para ellos, como contribuyó en la mejora su inmunidad, maduración y desarrollo de sus órganos.

Al escuchar las palabras que la doctora nos decía, se nos iluminaron los ojos tanto tanto, que hasta a los médicos les llegó, y como era de esperar, tuvieron que bajarnos a la tierra.
No podemos bajar la guardia, las cosas están yendo bien, pero quedan muchas pruebas por hacer y tenemos que esperar a conocer la maduración de todos sus órganos.

Bueno, pues agarrándonos fuerte a la esperanza, nos quedamos allí, sentados entre las dos incubadoras.
Y Víctor me dijo:
 Ahora vengo,no tardo nada 
Se fue a coger las llaves de un piso, me iban a dar el alta y necesitábamos un sitio donde vivir, o sobrevivir mejor dicho.
Yo ese tema lo dejé de lado, no quería pensar en cuando me tuviese que ir del hospital y dejarlos allí, no estar cerca de ellos.

Y así fue, ese fue mi último día me llamaron a la UCI,  porque en mi habitación estaba el doctor, con mi abuela y mi madre, me daban el alta y ya no podía estirarlo más.
Mi familia también se volvía a casa, habían trabajos y familia . Tengo un hermano que en aquel entonces tenía 18 años, con muchos miedos y dudas. Mi madre una peluquería que debía atender .

En fin, tenía que seguir luchando, y ahora sola con mi marido.
Mi todo, mi apoyo a cada segundo del día, nuestro apoyo más grande. Siempre para adelante, nos decía.
Buscó el mejor piso que podía haber en Madrid, y cuando digo el mejor, no me refiero a vistas o a lujos. Tenía lo mejor, una distancia de 5 minutos al hospital.
No podía sentirlos, ni tocarlos, pero estaba cerca, muy cerca.

Así que" desahuciada del hospital" me tocó dejármelos allí y con una cesárea, recién operada, irme a una que no era mi casa.


Tampoco me importó mucho, porque sabía que hasta pasado mucho mucho tiempo no iba a descansar.










(Esto es toda la casa, NO os asustéis por el desorden, la casa siguió así durante 3 meses, fue una casa de paso,de supervivencia, mini y con un alto alquiler, pero de mucha necesidad).



Recuerdo como si fuera ahora mismo, mi trayecto del hospital a esa casa, arrastrando unas chanclas de plástico tardé 20 minutos en llegar, abatida, como si solo caminara el cuerpo, y el alma se hubiese quedado con ellos, como si solo se escuchara un eco del ruido de los coches pasar, y la cera se alargara ante mí cada vez más, como si nunca llegara la puerta de esa casa...

Solo lloraba y lloraba, nada más en el día, y menos en la noche.
Victor me decía no te preocupes, ellos están bien, los médicos tienen mi teléfono y yo el de la UCI, mientras no nos llamen es que todo está bien!
imaginaos cada vez que el teléfono sonaba por cualquier otra cosa..... ese tono de llamada hacía temblar todo mi cuerpo... y el suyo también

Él se encargaba de todo, de la comida,  de la compra, de los trabajos que habíamos dejado,de que me cuidara con la medicación post parto,...
Yo solo de sobrevivir, de sobrevivir y de rezar para que mis pequeños también vivieran.

Al día siguiente me levanté, que podría no haberme acostado, porque total para lo que dormía y nada, lo mismo era.
Victor no descansaba y hacia la última madrugada, conseguía dormirse. Le dije a las 7:00h te vienes??

Marta son las 7 de la mañana! Me dijo

Y allí fui, me levanté a ducharme,con miedo, miedo por no cuidarme la cicatriz, miedo por caer,.
Sola, apenas sin poder levantar la pierna para entrar en la bañera, me duché, me vestí y llegué al hospital.


Luché, luché con todo y lo conseguí, como ellos!!!......











lunes, 15 de enero de 2018

Mi post operatorio a su lado. Enzo y Gabriel (Parte IV)


........

Las horas pasaban y me parecían los minutos eternos, a todas horas quería bajar a estar con ellos, era como si al verles me sintiera un poquito más tranquila.
Como si pudiera trasmitirles las pocas fuerzas que me quedaban.
Como si yo, pudiera protegerles de algo.

La verdad es que yo no podía hacer nada por ellos, pero mi cuerpo no me permitía descansar.
Mi familia y el personal del hospital me pedían que estuviese en reposo en la cama, la cicatriz era reciente y la fuerza que había perdido, debía recuperarla.
Pero mis" pilas" agotadas, solo ellos podían recargármelas, con buenas noticias.

Mi angustia era constante, solo pensaba en estar a su lado, por si algo les ocurría.
La verdad es que tanto mi familia como Victor fueron muy comprensivos en ese tema y nunca me exigieron quedarme en la habitación para descansar. Comprendieron que mi necesidad y toda mi vida estaban en la UCI.



Los bebés prematuros son muy variables en cuanto a su estado, puede estar todo bien y de repente empezar a pitar la maquina porque están dejando de respirar, o  resultar ser una infección que les está atacando, o que de pronto no toleran la leche y su bolsita se llena de bilis, necesitan una transfusión de sangre o, ...mil historias,...



Lo cierto es que aquella médica no se equivocaba, eran montañas rusas, variables por minutos.
Por eso siempre quería estar con ellos y cuando no estaba, bajaba a verles rezando, con el temblor en  las piernas, pidiendo que todo fuese bien.






Los primeros días siempre teníamos algo.
Enzo Enterocolitis necrosante.Mi recibimiento en la UCI, el segundo día de conocerles.
 ¿ Qué es eso? es una infección muy común en los bebés pretérmino, una parte de sus intestinos deja de funcionar y se va necrosando, por lo que hay que operar y cortar toda esa parte, incluyendo una bolsita por la que el bebé haría sus deposiciones hasta pasados los 3 añitos, que se le eliminaría.
Estuvo muy malito, todas las pruebas se prepararon, y otra vez volvieron malos pensamientos a mi mente.
Durante bastante tiempo pensé que Dios no me podía hacer eso, y que por lo menos uno de los dos, lo conseguiría.
Enzo fue el que más delicadito estuvo los primeros días.

Mi madre intentaba siempre animarme siempre, pero esa vez, la callé de un mal comentario:

¿te gustaría que mi hermano o yo estuviéramos al borde de la muerte? Pues cállate ya!!!
por supuesto, no me lo tuvo en cuenta.

Mi abuela vino también a Madrid, a cuidarme. Pasaba los días sentada al lado de mi cama, incluso cuando yo no estaba. La pobre se pasaba el día ocultando su tristeza, haciendo labores en la habitación.
 Olvidé a la familia, las ganas de hablar cada vez eran menores, incluso olvidé que tenía un marido. El único hilito de ilusión que me quedaba era para ellos.

Pasaba los días llorando, recuerdo una frase que mi madre en la habitación, entre llantos, me dijo: " se que te gustaría tener aquí a tus bebés en dos cunitas, pero no ha sido así, nos costará más, pero los tendremos, tienes que animarte" 

Los pobres ya no sabían que decir ni que hacer. Pasaron los días en la habitación del hospital y cuando era la hora de visitas bajaban a visitarles.1 hora al día.


Uno subía descompuesto, así que no se sabía que era mejor!

Los primeros días fueron muy duros, eran tan frágiles, perdían peso como nada, de 800 gr se quedaron en 700 y todo eran entradas y salidas de aparatos para hacerles pruebas. El continuo sonido de las alarmas, el desánimo de los médicos sin respuestas.....
 subía destrozada, pero en la habitación me sentía muerta.
Sentía rabia, impotencia,las pocas veces que sentía fuerza para enfrentarme al mundo.

La planta en la que se encontraba ahora mi habitación, no era como la suite de dulzura donde estuve mientras estaba embarazada.
Aquí ya no habían tantas muestras de cariño por parte de las enfermeras, porque ya no se necesitaban, era una planta en la que mayoritariamente se encontraban mamás con sus bebés recién nacidos, globos, ramos de flores, todo felicidad!!!

Pero ahí estaba yo, y supongo que alguna más en mi situación.

La segunda noche vino a visitarme una enfermera, me dijo que lo más importante para mis bebés era la leche materna, que yo la tenía y que debía hacer lo imposible para podérsela ofrecer.
Me trajo varias jeringuillas y me dijo: " aprieta que sale sola, cuando la llenes me avisas"
No había manera  que saliera, yo super agobiada llorando,mi madre la pobre intentando sacármela, no tuvimos éxito, mi abuela tampoco, le daba miedo apretar y hacerme daño.
Y ahí llegó la típica enfermera con sensibilidad 0, pero yo agradecida,
 bualaaaaaa, jerguilla llena!!!





Y así continué los 5 días que me dejaron estar ingresada, gotita a gotita llenando jeringuillas, bajaba orgullosa, cada 3 horas a ofrecerles lo poquito que podía hacer por ellos.



Mi pequeño trabajo tuvo su gran recompensa, Enzo, nuestro guerrero se salva de la operación!!!!




                                                                               Continuará.........

domingo, 14 de enero de 2018

LOS VALIENTES CABALLEROS DE UNA PRINCESA LLAMADA MAMÁ



Cada letra, palabra que escribo, cada entrada de mi blog, va dedicada a ellos, a mis guerreros, a mis valientes caballeros.
Desde que llegamos a casa, he querido que en algún lugar quedara constancia de como de valientes han sido mis bebés, como ganaron la batalla de la vida.
Que se entere el universo entero !!
Que ellos sepan, el día de mañana, sepan como llegaron al mundo.
Poco a poco con sus fotos les estoy creando un cuento, su historia, contada de una manera infantil y bonita.
No quiero que sean niños sin la típicas fotos de cuando nacieron, sé que no podremos tener la de la familia posando cuando el bebé llega a la habitación, pero no creéis que merecen sus fotos aunque fueran duras? No pensáis que les hará ilusión ver como de pequeñitos fueron ?.
Quiero que sepan que fueron niños muy deseados , los más valientes, y que debajo de esos tubos estaban los bebés más bonitos del mundo!!

La entrada en nuestro cuento dice así:

LOS VALIENTES CABALLEROS DE UNA PRINCESA LLAMADA MAMÁ

A Enzo y a Gabriel
Érase una vez, en una ciudad lejana llamada Madrid, 
un 27 de junio, nacían dos valientes caballeros, que pese a su pequeño tamaño,
 lucharon en grandes batallas, algunas de ellas casi invencibles, otras en las que tuvieron que apostar su propia vida.
Combatieron contra dragones, monstruos y criaturas terribles.
Lucha, tras lucha y con ayuda de hadas madrinas vestidas de verde, 
consiguieron superar y vencer batalla tras batalla.

A mis valientes caballeros, que se convirtieron en príncipes de su castillo un 21 de agosto de 2016.

Una princesa llamada mamá