lunes, 15 de enero de 2018

Mi post operatorio a su lado. Enzo y Gabriel (Parte IV)


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Las horas pasaban y me parecían los minutos eternos, a todas horas quería bajar a estar con ellos, era como si al verles me sintiera un poquito más tranquila.
Como si pudiera trasmitirles las pocas fuerzas que me quedaban.
Como si yo, pudiera protegerles de algo.

La verdad es que yo no podía hacer nada por ellos, pero mi cuerpo no me permitía descansar.
Mi familia y el personal del hospital me pedían que estuviese en reposo en la cama, la cicatriz era reciente y la fuerza que había perdido, debía recuperarla.
Pero mis" pilas" agotadas, solo ellos podían recargármelas, con buenas noticias.

Mi angustia era constante, solo pensaba en estar a su lado, por si algo les ocurría.
La verdad es que tanto mi familia como Victor fueron muy comprensivos en ese tema y nunca me exigieron quedarme en la habitación para descansar. Comprendieron que mi necesidad y toda mi vida estaban en la UCI.



Los bebés prematuros son muy variables en cuanto a su estado, puede estar todo bien y de repente empezar a pitar la maquina porque están dejando de respirar, o  resultar ser una infección que les está atacando, o que de pronto no toleran la leche y su bolsita se llena de bilis, necesitan una transfusión de sangre o, ...mil historias,...



Lo cierto es que aquella médica no se equivocaba, eran montañas rusas, variables por minutos.
Por eso siempre quería estar con ellos y cuando no estaba, bajaba a verles rezando, con el temblor en  las piernas, pidiendo que todo fuese bien.






Los primeros días siempre teníamos algo.
Enzo Enterocolitis necrosante.Mi recibimiento en la UCI, el segundo día de conocerles.
 ¿ Qué es eso? es una infección muy común en los bebés pretérmino, una parte de sus intestinos deja de funcionar y se va necrosando, por lo que hay que operar y cortar toda esa parte, incluyendo una bolsita por la que el bebé haría sus deposiciones hasta pasados los 3 añitos, que se le eliminaría.
Estuvo muy malito, todas las pruebas se prepararon, y otra vez volvieron malos pensamientos a mi mente.
Durante bastante tiempo pensé que Dios no me podía hacer eso, y que por lo menos uno de los dos, lo conseguiría.
Enzo fue el que más delicadito estuvo los primeros días.

Mi madre intentaba siempre animarme siempre, pero esa vez, la callé de un mal comentario:

¿te gustaría que mi hermano o yo estuviéramos al borde de la muerte? Pues cállate ya!!!
por supuesto, no me lo tuvo en cuenta.

Mi abuela vino también a Madrid, a cuidarme. Pasaba los días sentada al lado de mi cama, incluso cuando yo no estaba. La pobre se pasaba el día ocultando su tristeza, haciendo labores en la habitación.
 Olvidé a la familia, las ganas de hablar cada vez eran menores, incluso olvidé que tenía un marido. El único hilito de ilusión que me quedaba era para ellos.

Pasaba los días llorando, recuerdo una frase que mi madre en la habitación, entre llantos, me dijo: " se que te gustaría tener aquí a tus bebés en dos cunitas, pero no ha sido así, nos costará más, pero los tendremos, tienes que animarte" 

Los pobres ya no sabían que decir ni que hacer. Pasaron los días en la habitación del hospital y cuando era la hora de visitas bajaban a visitarles.1 hora al día.


Uno subía descompuesto, así que no se sabía que era mejor!

Los primeros días fueron muy duros, eran tan frágiles, perdían peso como nada, de 800 gr se quedaron en 700 y todo eran entradas y salidas de aparatos para hacerles pruebas. El continuo sonido de las alarmas, el desánimo de los médicos sin respuestas.....
 subía destrozada, pero en la habitación me sentía muerta.
Sentía rabia, impotencia,las pocas veces que sentía fuerza para enfrentarme al mundo.

La planta en la que se encontraba ahora mi habitación, no era como la suite de dulzura donde estuve mientras estaba embarazada.
Aquí ya no habían tantas muestras de cariño por parte de las enfermeras, porque ya no se necesitaban, era una planta en la que mayoritariamente se encontraban mamás con sus bebés recién nacidos, globos, ramos de flores, todo felicidad!!!

Pero ahí estaba yo, y supongo que alguna más en mi situación.

La segunda noche vino a visitarme una enfermera, me dijo que lo más importante para mis bebés era la leche materna, que yo la tenía y que debía hacer lo imposible para podérsela ofrecer.
Me trajo varias jeringuillas y me dijo: " aprieta que sale sola, cuando la llenes me avisas"
No había manera  que saliera, yo super agobiada llorando,mi madre la pobre intentando sacármela, no tuvimos éxito, mi abuela tampoco, le daba miedo apretar y hacerme daño.
Y ahí llegó la típica enfermera con sensibilidad 0, pero yo agradecida,
 bualaaaaaa, jerguilla llena!!!





Y así continué los 5 días que me dejaron estar ingresada, gotita a gotita llenando jeringuillas, bajaba orgullosa, cada 3 horas a ofrecerles lo poquito que podía hacer por ellos.



Mi pequeño trabajo tuvo su gran recompensa, Enzo, nuestro guerrero se salva de la operación!!!!




                                                                               Continuará.........

1 comentario:

  1. Ellos nos intentan apollar ... pero tmbien tienen que entener , que a veces el silencio es el mejor amigo ... es como dijiste tu a tu mama ... pero es que no hay consuelo para nsotros ! No te dejaban un extractor del hospital, para sacarte leche ?

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